Un 4x4 usado no se compra como un turismo
Un turismo de ocasión se juzga bastante bien con tres datos: año, kilómetros y libro de mantenimiento. Un todoterreno, no. Dos coches del mismo año y los mismos kilómetros pueden estar en estados completamente distintos según la vida que hayan tenido: uno ha ido al colegio y a la playa, y el otro ha tirado de un remolque de caballos por caminos durante ocho años. Los kilómetros no distinguen entre esas dos vidas, y las tablas de precios tampoco.
Por eso, cuando compramos, preguntamos para qué se ha usado el coche y buscamos las señales que lo confirman: enganche de remolque, protecciones de bajos golpeadas, desgaste raro en los neumáticos, suspensión cansada de un solo lado. Nada de eso descarta un coche por sí solo, pero cambia el precio que tiene sentido pagar por él, y cambia lo que hay que revisar antes de entregarlo.




